miércoles, 1 de octubre de 2014

Cinco años

Un  lustro, sí. Fue en octubre de 2009 cuando iniciamos la aventura. Aunque en agosto habíamos hecho un amago con dos esbozos de comentarios. A modo de prueba. Y con un sugerente “Puedo prometer y prometo” arrancamos con fundamento el día 2 del mes y año antes señalados. Toda la historia queda condensada en ese apartado de ‘Archivo del blog’ que hallarás aquí mismo, en la columna de la derecha. Solo te basta en desviar algo la vista y mover el ratón hacia arriba o abajo, según convenga.
Haremos en unos días la entrada 1500. Casi todas, artículos de opinión. Ello supone una media de unas trescientas cada año. Y aquellos amigos de edad parecida a la mía, que han considerado que ya era tarde para adentrarse por los vericuetos de la Internet (como Elfidio Alonso o Isaac Valencia), aún me preguntan: ¿Ya no escribes? Claro, habituados a los comentarios periodísticos que se vieron reflejados en El Día (Desde La Corona), La Opinión (De reojo) y Diario de Avisos (El Asomadero), y sujetos aún a la compra diaria del periódico en formato papel, creen que pueden haberme relegado a la página de notas necrológicas. Y vuelvo a explicarles lo que ya he repetido hasta la saciedad acerca del porqué abandoné las colaboraciones con los medios de comunicación impresos. Bueno, y también algunos audiovisuales.
El escribir supone una necesidad vital. Antes, cuando era fumador casi empedernido, me levantaba pensando en echar la primera caladita, y me iba a la cama con el deber cumplido: mandándote el último. Superado, afortunadamente, ese negro pasado, y sin mayores complicaciones, agobios o traumas, surgieron bastantes alternativas. Aunque, a decir verdad, esta de plasmar boberías por escrito siempre ha estado presente desde que don Andrés Carballo Real, el recordado maestro de La Longuera, me introdujera en el vasto campo del saber. Con algún cogotazo añadido cuando estimó conveniente y que bien me encargué de ocultar a los progenitores no fuera que la ración se incrementase.
Las nuevas tecnologías, a la que tanto miedo teníamos décadas atrás cuando hicieron acto de presencia en las secretarías de los colegios aquellos voluminosos aparatos que pretendían sustituir las viejas máquinas de escribir, archivadores, fichas y otros documentos varios, han supuesto un considerable avance. En todos los sentidos. Independientemente de que los aprovechados de turno hayan podido desviar sus innegables virtudes hacia campos menos recomendados. Pero de todo hay en cualquier faceta de la existencia.
Y si te cuento la verdad, desde años antes me habían señalado la posibilidad de abrir un blog. O, incluso, de confeccionar una pequeña página web. Pero fue la jubilación el detonante que me indicó el momento oportuno para arrancar con la aventura. Que luego se va abriendo y ofreciéndote nuevas posibilidades, nuevas alternativas. Aunque manteniendo claro, desde un principio, una línea que no difiere en gran manera de aquella que durante toda mi etapa docente, política y de compromiso social ha regido un modus vivendi.
Entiendo que poco aportaría a los lectores que se han ido sumando al proyecto, subiéndose al carro, si prestara atención a todos los que se empeñan en que dé cabida a otras facetas, que incluya en Pepillo y Juanillo opiniones y pareceres de otros. No, lo siento, no estoy por la labor. Y no es egoísmo –podría entender al que así lo pensara– sino que este es un vehículo de desahogo personal. Ya lo expresé más arriba: una necesidad vital. Quedo debidamente reconfortado con que los incondicionales de turno, que los hay, se alonguen cada día a husmear a través de esta ventana que dejo abierta de par en par. Para recopilar y publicar envíos ajenos, incluso de organismos públicos, existen múltiples canales. Jesús quiere seguir siendo Jesús. Así de simple. Y de complejo, a la vez.
Ayer por la mañana me encontré con un exalumno. Charlamos unos minutos y me confesó estar desilusionado. Como lector de este blog me reprochó que escribo con segundas. Y yo, como maestro de antaño, le corregí afirmando que hasta con terceras y cuartas. Pero me alegré de haber sido capaz de inculcar no ya el interés por la lectura, sino por los problemas sociales. Y como él estuvo involucrado en una formación política de la que ha salido más quemado que la pipa de un indio, me llamó la atención de que no se ha dejado seducir por determinados cantos de sirena. Como otros que no contentos con los compañeros de viaje de no ha tanto han fichado en el equipo que no iba a admitir renegados. Deben ser estos últimos los que no quieren ver lo que este de la conversa.
En fin, si cuento con la complicidad de ustedes, seguiré mientras pueda. No, mientras me dejen no, porque si a alguien se le ocurriera poner cortapisas o puertas al campo, con las mismas le voy a dar en las narices. Bueno estoy yo. A buenas horas.
Como no me amarga un dulce y a ciertas edades uno necesita cariñitos, pueden felicitarme, dejando un comentario aquí, en Facebook o en Twitter, por estos cinco años de ardua tarea. También lo pueden hacer aquellos que en algún momento han creído verse reflejados en cualquiera de los párrafos plasmados. Sería una buena fórmula para cobrarme la publicidad que les he brindado.
Hasta mañana.